Nestor Chayelle: ESCUELA DE PAREJAS| Estimulación erótica

30/08/2019

Cuando se dice que un hombre es bueno en la cama, normalmente significa que sabe practicar juegos eróticos antes del acto sexual. Una mala estimulación erótica puede comportar que tu erección no llegue a ser total y que quizás no consiga eyacular; para una mujer, puede significar que no se lubrique y que, por lo tanto, la penetración resulte desagradable y el orgasmo menos probable. Las claves para mejorar la estimulación erótica son las zonas erógenas mayores y menores.

Las zonas erógenas mayores son zonas cutáneas sensibles cubiertas de una alta densidad de terminaciones nerviosas. Si se estimulan de una forma correcta, provocan sensaciones placenteras y excitación. Durante la estimulación erótica previa, se pueden excitar estas áreas sensibles con caricias suaves o mordisqueos. Las zonas erógenas menores varían según la persona. Por ejemplo, soplar en la nuca resulta muy excitante para algunas personas, otras prefi eren que les mordisqueen el lóbulo de la oreja. Descubrir cuáles son las tuyas y las de tu pareja forma parte de la diversión del acto sexual.

Zonas erógenas mayores. Engloban todos los lugares que ya conoces. En los hombres, las zonas erógenas mayores son los labios, los pezones, el pene y el escroto. En las mujeres, los labios, nalgas, pechos, pezones y los genitales externos, incluidos el clítoris y la entrada de la vagina. Zonas erógenas menores.

Cada persona tiene sus zonas erógenas secundarias, entre las que fi guran la nuca, párpados, orejas y lóbulos, además de la zona interior de los muslos. En la mayoría de las personas también es erógena la zona que rodea el ano; pero ten cuidado porque aunque esta sensación resulta placentera para algunas personas, otras la encuentran bastante desagradable.

Para que el Dr. Miguel Sira responda tus preguntas escribe a: miguelsirav@hotmail.com

Ver fuente

No hay comentarios

Los comentarios están cerrados.